4.- Principales tipos de suelos
De acuerdo con el origen de sus elementos, los suelos se dividen
en dos amplios grupos; suelos cuyo origen
se debe a la descomposición física o química de las rocas, o sea de los suelos inorgánicos, y los suelos cuyo
origen es principalmente orgánico.
Si en los suelos inorgánicos el producto del intemperismo de las
rocas permanece en el sitio donde se formó, da origen a un suelo residual; en
caso contrario, forma un suelo transportado, cualquiera que haya sido el agente
transportador (por gravedad: talud; por agua: aluviales o lacustres; por
viento: eólicos; por glaciares: Depósitos glaciares).
En cuanto a los suelos orgánicos, ellos se forman casi siempre in
situ. Muchas veces la cantidad de
materia orgánicas, ya sea en forma de humus o de materia no descompuesta o en estado
de descomposición, es tan alta con relación a la cantidad de suelo inorgánicos que las propiedades que pudiera
derivar de la porción mineral quedan eliminadas. Esto es muy común en las zonas
pantanosas en las cuales los restos de vegetación acuática llegan a formar
verdaderos depósitos de gran espesor, conocidos con el nombre genérico de
turbas. Se caracterizan por su color negro o café oscuro por su poco peso
cuando están secos y su gran compresibilidad y porosidad. La turba es el primer
paso de la conversión de la materia vegetal en carbón.
A continuación se describen los suelos más comunes con los
nombres generalmente utilizados por el profesional, para su identificación.
Las gravas son acumulaciones sueltas de fragmentos de
rocas y que tienen mas de dos milímetros de diámetro. Dado el origen, cuando
son acarreadas por las aguas las gravas sufren desgaste en sus aristas y son,
por lo tanto, redondeadas. Como material suelto suele encontrársele en los
lechos, en los márgenes y en los conos de deyección de los ríos, también en
muchas depresiones de terrenos rellenadas por el acarreo de los ríos y en
muchos otros lugares a los cuales las gravas han sido retransportadas. Las gravas
ocupan grandes extensiones, pero casi siempre se encuentran con mayor o menor
proporción de cantos rodados, arenas, limos y arcillas. Sus partículas varían
desde 7.62 cm (3") hasta 2.0 mm.
La forma de las partículas de las gravas y su relativa frescura mineralógica
dependen de la historia de su formación, encontrándose variaciones desde
elementos rodados a los poliédricos.
La arena es el nombre que se le da a los materiales de granos
finos procedentes de la denudación de las rocas o de su trituración artificial,
y cuyas partículas varían entre 2 mm y 0.05 mm de diámetro.
El origen y la existencia de las arenas es análoga a la de las
gravas: las dos suelen encontrarse
juntas en el mismo depósito. La arena de río contiene muy a menudo proporciones
relativamente grandes de grava y arcilla. Las arenas estando limpias no se
contraen al secarse, no son plásticas, son mucho menos compresibles que la
arcilla y si se aplica una carga en su superficie, se comprimen casi de manera
instantánea.
Los limos son suelos de granos finos con poca o ninguna
plasticidad, pudiendo ser limo inorgánico como el producido en canteras, o limo
orgánico como el que suele encontrarse en los ríos, siendo en este último caso
de características plásticas. El diámetro de las partículas de los limos esta
comprendido entre 0.05 mm y 0.005 mm. Los limos sueltos y saturados son
completamente inadecuados para soportar cargas por medio de zapatas. Su color
varía desde gris claro a muy oscuro. La permeabilidad de los limos orgánicos es
muy baja y su compresibilidad muy alta.
Los limos, de no encontrarse en estado denso, a menudo son considerados como
suelos pobres para cimentar.
Se da el nombre de arcilla a las partículas sólidas con diámetro
menor de 0.005 mm y cuya masa tiene la propiedad de volverse plástica al ser
mezclada con agua. Químicamente es un silicato de alúmina hidratado, aunque en
pocas ocasiones contiene también silicatos de hierro o de magnesio hidratados.
La estructura de estos minerales es, generalmente, cristalina y complicada y
sus átomos están dispuestos en forma laminar. De hecho se puede decir que hay
dos tipos clásicos de tales láminas: uno de ellos del tipo siliceo y el otro
del tipo alumínico.
El tipo silice se encuentra formada por un átomo de silice
rodeado de cuatro átomos de oxigeno. La unión
entre partículas se lleva a cabo mediante un mismo átomo de oxigeno.
Algunas entidades consideran como arcillas a las partículas menores a 0.002 mm.
El tipo alumínico esta formada por un átomo de aluminio rodeado
de seis átomos de oxigeno y de oxigeno e hidrogeno.
El término caliche se aplica a ciertos estratos de suelo cuyos
granos se encuentran cementados por carbonatos calcáreos. Parece ser que para
la formación de los caliches es necesario un clima semiárido. La marga es una
arcilla con carbonato de calcio, más homogénea que el caliche y generalmente
muy compacta y de color verdoso.
Los loess son sedimentos eólicos uniformes y cohesivos. Esa
cohesión que poseen es debida a un cementante del tipo calcáreo y cuyo color es
generalmente castaño claro. El diámetro de las partículas de los loess esta
comprendido entre 0.01 mm y 0.05 mm. Los loess se distinguen porque presentan
agujeros verticales que han sido dejados por raíces extinguidas. Los loess
modificados son aquellos que han perdido sus características debido a procesos
geológicos secundarios, tales como inmersión temporaria, erosión y formación de
nuevos depósitos. Los loess son colapsables, aunque disminuye dicha tendencia
al incrementársele su peso volumétrico.
Las diatomitas o tierras diatomaceas son depósitos de polvo silícico,
generalmente de color blanco, compuesto total o parcialmente por residuos de
diatomeas. Las diatomeas son algas unicelulares microscópicas de origen marino
o de agua dulce, presentando las paredes de sus células características
silícicas.
Es un suelo arcilloso fino, generalmente libre de arena y que
parece cera a la vista; es pegajoso, muy plástico y esponjoso. Es un material
difícil de trabajar.
Es un material pulvurento, de color café compuesto de arcilla, limo y arena en
proporciones variables, con un cementante que puede ser la misma arcilla o el
carbonato de calcio. La mayoría de las veces el origen deriva de la
descomposición y alteración, por intemperismo, de cenizas volcánicas
basálticas. También suelen encontrarse lentes de piedra pómez dentro del
teapete.
Una característica que hace muy distintivos a diferentes tipos de
suelos es la cohesión. Debido a ella los suelos se clasifican en
"cohesivos" y " no cohesivos".
Los suelos cohesivos poseen la
propiedad de la atracción intermolecular, como las arcillas. Los suelos no cohesivos son los formados por
partículas de roca sin ninguna cementación, como la arena y la grava.